LA BASÍLICA LATERANENSE (Interior)

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En su interior se puede apreciar una bella decoración al óleo con follajes, hojas de acanto y volutas, pintados en exquisitos colores pastel, con una gran variedad de matices que dan una ligereza y alegría muy poco común en los templos. Este estilo conocido como “art nouveau” es de origen Francés y se usó al final del Porfiriato.1x_MG_6354

En la nave principal hay dos altares qué ofrecen al igual que todos los demás ese estilo neo-clásico de una pureza ejemplar, en la que se usó una combinación muy armónica entre La Cantera y el oro, de manera que no resulta ostentoso ni chocante a la vista.

Los altares laterales tienen columnas pareadas a los lados, rematadas por un repisón triangular que ostenta macetones. El altar de la izquierda está dedicado a la sagrada familia y el de la derecha los santos médicos Cosme y Damián y al mártir San Sebastián. De los altares del crucero, el de la izquierda está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús y el de la derecha al Calvario.

El altar mayor presenta una columnata de seis columnas jónicas, tres a cada lado, separadas por un mutro final y del precioso conjuntos escultural del ciprés, que le dan a este un efecto escénico y lo hacen lucir en todo su esplendor; remata el ciprés una nube sobre la que reposa la escultura de la Virgen de La Asunción sobre un fondo de rayos en madera dorada, escoltada por los siete arcángeles precedidos por San Miguel.

1x_MG_6378Las naves del crucero dan acceso a dos bellas capillas traseras; la de la izquierda dedicada a Cristo Rey, se sabe que la escultura que lo representa fue donada a principios del siglo y traída de Barcelona, España. La capilla de la derecha está dedicada a la Santísima Virgen de Guadalupe.

Es rico el acervo de ornamentos que tiene, la mayor parte del siglo XIX, tejidos con finos hilos de oro y plata; y en cuanto a candelabros, tiene una buena dotación con excelente hechura, adornos florales de bronce, jarrones de cristal, coronas para los santos en plata dorada y piedras preciosas y una custodia en oro de fina calidad artística.

La construcción quedo inconclusa puesto que la torre no fue terminada. Correspondió al Pbro., J. Félix Rodríguez terminarlas en los 40.  El 16 de noviembre de 1961, por disposición del papa Juan XXIII, el templo fue declarado Basílica Lateranense con todas las prerrogativas de la basílica de Santa María de Letrán en Roma.

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